Goles, récords y olvidos: lo que el Mundial 2026 no quiere ver
Columna de opinión
Por Manantial Stereo
Publicado en 26/06/2026 10:19
Internacional

Por: Angie María Pérez

Este sábado 27 de junio, Colombia tiene una cita con la historia. Nuestra Selección masculina se enfrenta a Portugal en el Hard Rock Stadium de Miami, por el liderato del grupo K del Mundial 2026. Es un partido que paralizará al país, que llenará las calles de camisetas amarillas, que hará vibrar a millones. Y yo, como todos, solo deseo que 'la Sele' le siga yendo muy bien. Que el equipo de Néstor Lorenzo demuestre su jerarquía y consiga ese primer lugar que tanto ilusiona a una nación entera.

 

Pero mientras las pantallas se encienden para seguir la hazaña masculina, hay otra historia paralela que merece ser contada. Una historia de logros, de récords y de primeras veces. Pero también de silencios y de dobles varas de medir.

 

El pasado 9 de junio, la Selección Colombia femenina conquistó la primera edición de la Liga de Naciones Femenina de la CONMEBOL, imponiéndose 4-3 a Paraguay. Este es el primer título oficial de la selección absoluta en competencias organizadas por la Confederación Sudamericana de Fútbol. Algo que la selección masculina, con todo su presupuesto y sus décadas de historia, jamás ha logrado.

 

Y no fue casualidad: Colombia femenina fue subcampeona de la Copa América en 2010, 2014, 2022 y 2025, alcanzó los cuartos de final del Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023 (la mejor actuación de una selección colombiana en una Copa del Mundo) y ya tiene su boleto para el Mundial de Brasil 2027. Figuras como Linda Caicedo, Leicy Santos, Catalina Usme, Mayra Ramírez y Daniela Montoya son el alma de un equipo que ha convertido el esfuerzo en títulos.

 

Lo de Colombia no es un caso aislado. La brasileña Marta Vieira da Silva es la máxima goleadora histórica en Mundiales con 17 goles, cifra que ningún jugador varón ha alcanzado, y ha sido elegida seis veces la mejor del mundo por la FIFA. Marie-Louise Eta se convirtió en la primera mujer en el cuerpo técnico de un equipo de primera división en Europa (Bundesliga masculina, Unión Berlín). Stéphanie Frappart arbitró un partido del Mundial masculino de Catar 2022.

 

Y en este mismo Mundial 2026, la mexicana Katia Itzel García escribió su nombre en la historia al ser la primera jueza central latinoamericana y la tercera mujer en la historia en dirigir un partido en el Mundial masculino. Un hito que demuestra que el arbitraje de élite no entiende de género, sino de preparación y talento.

 

El fútbol femenino también ha batido récords de asistencia con más de 90.000 espectadores en estadios europeos, demostrando que el problema nunca fue el interés del público, sino la inversión y los horarios.

 

Pero mientras celebramos estos hitos, el Mundial 2026 está plagado de estrellas masculinas denunciadas por violencia de género, abusos sexuales o maltrato, que siguen siendo convocadas sin cuestionamientos. ¿Dónde está el 'fair play' cuando un jugador puede agredir a su pareja un martes y marcar un gol el sábado, mientras una mujer que rompe un récord histórico sigue siendo cuestionada por su "emocionalidad"?

 

El fútbol no es machista porque las mujeres jueguen peor. El fútbol es machista porque el sistema premia, protege y perdona a los hombres que fallan dentro y fuera de la cancha, mientras exige perfección absoluta a las mujeres para apenas concederles un espacio.

 

Mientras las pantallas del Mundial 2026 nos muestran a los Cafeteros en busca de la gloria, no olvidemos que hay otra Colombia —la de las campeonas de la Liga de Naciones— que ya la alcanzó. Y que sigue esperando el reconocimiento que merece. Porque el gol, al final, no entiende de género. Pero el reconocimiento, al parecer, sí.

 

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