En el marco del Simulacro Nacional de Respuesta a Emergencias realizado este 21 de octubre, Casanare logró la evacuación de 51.511 personas en los 19 municipios del departamento, superando las 43.300 registradas el año anterior. El ejercicio vinculó a 747 entidades públicas, privadas y comunitarias, una cifra considerablemente superior a las 475 del año pasado.
Del total de evacuados, 32.307 fueron niños, niñas y adolescentes; 18.942 adultos y 262 personas con discapacidad. También se evacuaron 300 mascotas. Durante la jornada, brigadistas y los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo atendieron a 419 personas heridas y 38 desmayadas, mientras que los escenarios simulados reportaron 113 fallecidos y 72 desaparecidos. La sala de crisis activada con el Comité Para el Manejo de Desastres confirmó que no se presentaron eventos adversos reales.

Trece municipios participaron con escenarios de sismo fuerte de magnitud 6,2 con epicentro en Yopal, inundaciones en Hato Corozal y San Luis de Palenque, deslizamientos en Támara, avenidas torrenciales en La Salina y Recetor, y una explosión asociada a riesgo tecnológico en Maní.
El director departamental de Gestión del Riesgo, Wilson Porras; la directora de la Cruz Roja Seccional Casanare, Blanca Hilda Hernández, y el director de la Defensa Civil en Casanare, mayor José Alexander Pinto, destacaron el liderazgo del gobernador César Ortiz Zorro, la disposición logística de los alcaldes y el trabajo de los organismos de socorro, entidades de salud, Consejos Municipales de Gestión del Riesgo y fuerzas militares.
Pese al crecimiento en la participación, las autoridades insistieron en que todavía falta mayor conciencia ciudadana. "Saber identificar las rutas de evacuación, conocer las líneas de emergencias, saber de primeros auxilios puede ser la diferencia entre la vida y la muerte", señaló el ingeniero Porras.
En un año marcado por terremotos e inundaciones extremas, además de los riesgos asociados al fenómeno de El Niño, los directivos hicieron un llamado a darle más importancia a este ejercicio pedagógico. La preparación, advirtieron, no debe quedarse en un ejercicio anual: debe convertirse en un hábito de cada familia y comunidad.