La ola invernal que azota el departamento ha dejado una huella devastadora en el sector agropecuario, y el cultivo de arroz, uno de los pilares de la economía regional, es el más golpeado con cerca de 14 mil hectáreas que estaban listas para cosecha y que hoy permanecen anegadas. Ante esta crítica situación, la Secretaría de Agricultura de Casanare, liderada por Alexi Duarte, activó un plan de choque inmediato para mitigar el impacto y proteger a los productores.
Más de 10 mil familias han resultado afectadas por el desbordamiento de los ríos Pauto y Ariporo, y en su mayoría se trata de campesinos que dependen del conuco y el pancoger para su sustento diario. El secretario Duarte explicó que la Gobernación, en articulación con Fedearroz, el Banco Agrario, la Cámara de Comercio de Casanare y el Comité de la Cadena Arrocera, diseñó una ruta de acción con tres frentes prioritarios. El primero es un censo acelerado en campo para determinar con precisión las pérdidas económicas, información que será remitida a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y al Ministerio de Agricultura. Duarte enfatizó que este censo es fundamental para soportar cualquier decisión sobre alivios y reactivación, y anunció que ya se acordó con el gremio arrocero el despliegue de equipos técnicos en cada municipio para recoger los datos. Además, hizo un llamado a las alcaldías para que expidan y notifiquen los decretos de calamidad municipal, insumos clave para que la banca considere la refinanciación de créditos y plazos especiales.
El segundo frente es el salvavidas financiero. El secretario reveló que se están gestionando medidas con la banca pública y privada para que los agricultores afectados accedan a alivios en su cartera y a reestructuración de sus obligaciones. "Necesitamos que los productores altamente golpeados tengan un respiro con las obligaciones financieras", señaló Duarte, quien precisó que ya se han notificado a los bancos sobre la calamidad departamental para que tengan en consideración esta situación al momento de evaluar los créditos. El tercer componente es la evaluación de la infraestructura vial, pues muchas vías terciarias quedaron intransitables, lo que impide que la producción que se salvó pueda llegar a los centros de acopio y comercialización.
En cuanto al sector ganadero, Duarte reportó que más de cinco mil bovinos han resultado afectados, sea por la pérdida de pasturas o por la muerte de los animales. Por ello, la Secretaría solicitó de manera urgente al Ministerio de Agricultura suplementación alimentaria, como silo y sales minerales, para la ganadería y también para otras especies como porcinos y caprinos. El funcionario destacó que, aunque la prioridad inmediata ha sido la atención humanitaria a las familias, ahora que las aguas comienzan a bajar es el momento de activar el censo de afectaciones económicas para tener un consolidado departamental que permita gestionar ayudas efectivas.
Pero la emergencia no solo exige respuestas inmediatas, sino también una reflexión de fondo sobre el futuro del agro casanareño. Duarte reconoció que esta crisis obliga a replantear la manera en que el territorio está preparado para enfrentar eventos climáticos extremos. "El plan de desarrollo debe continuar, pero esto nos lleva a pensar en cómo está preparado el territorio y qué tan fuerte es la gestión del riesgo", afirmó.
Y el panorama no termina allí. Duarte lanzó una advertencia que ningún productor puede ignorar: el fenómeno de El Niño fuerte que se avecina durante el segundo semestre y que se sentirá con mayor rigor en los primeros meses de 2027. "No nos podemos dejar distraer por la lluvia que cayó en julio, porque muy seguramente será la lluvia que va a escasear en septiembre y octubre", dijo el funcionario. Por eso, el mensaje para los agricultores es claro: hay que tomar medidas de prevención y precaución para evitar pérdidas económicas mayores. En el sistema ganadero, recomendó reducir la carga animal por hectárea para que los pastos alcancen durante el verano; en la agricultura, instó a los productores a contar con pozos profundos, equipos de bombeo y sistemas de almacenamiento de agua, y a empezar a ahorrar agua desde ya. Para los arroceros, el llamado fue especialmente contundente: muchos deberán evaluar si siembran en el segundo ciclo, porque la disponibilidad de agua será limitada, dado que Casanare no cuenta con distritos de riego y depende casi exclusivamente del agua lluvia y de los ríos.
A pesar de la gravedad del momento, el secretario de Agricultura aseguró que la administración departamental ya está trabajando en soluciones estructurales. Mencionó que se encuentran en proceso de contratación de reservorios de agua y diseñando instrumentos financieros con tasas muy bajas para que los productores accedan a créditos blandos. Duarte expresó su confianza en que el nuevo gobierno nacional atenderá el llamado, y anunció que los secretarios de agricultura del país ya se están reuniendo para llevar una propuesta concreta al ministro sobre la mitigación de los efectos del fenómeno de El Niño, especialmente en materia de sistemas de riego y tecnificación.